¿Y ahora qué?

Sebastian Fonseca
Sebastian Fonseca
2 meses ago
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Indudablemente este año sorprendió al mundo, un año impredecible, difícil, confuso, tenebroso; y que no deja de sorprendernos; nuestro país no ha sido ajeno, con un sistema de salud precario el temor por un contagio masivo y sus repercusiones, nos llenó de miedo a todos.

En las regiones los gobiernos locales apenas llevaban 84 días cuando se decretó la emergencia; es claro que ningún gobierno del país o del mundo estaba preparado para una emergencia de tal magnitud, que paralizó al mundo; y nos llevará por un prolongado tiempo a modificar algunas costumbres sociales.

Mucho se ha escrito, dicho y debatido de las medidas; en lo Nacional, en lo Departamental y en lo Municipal; no quiero detenerme en analizar y dar mi punto de vista sobre la pertinencia, necesidad y conveniencia de las mismas; es un tema espinoso que quizá por ser un año post electoral aún despierta pasiones; apasionamientos irresponsables que alimentados por desinformación cegaron la objetividad de algunos, pues revisando en redes sociales me encontré comentarios ilógicos de algunos paisanos como: “(…) y la brillante solución de su hijo y su bancada fue retirar el puesto de control eso es de lo más brillante, el sálvese quien pueda como política nacida del concejo que bonito. (…) entonces sus compinches le quitan el presupuesto destinado para enfrentar la emergencia sanitaria y cuando explote los contagios el malo es el alcalde, no jodas señor descaraditos sí que no. (…)” queriendo hacer ver que el puesto de control de Lérida lo levantaban por orden del concejo municipal; lo que nos lleva a entender que existe un problema aún más grave y contagioso que el Covid-19, es la desinformación; que sumada a odios, rencores y todo lo malo que trae consigo la politiquería; se convierte en un arma de destrucción letal que amenaza seriamente la reputación de las personas o instituciones, las amistades entre coterráneos; y crea una polarización local, como si no fuera poco la que vivimos a nivel nacional.

En esta, la primera de una serie de columnas que pretendo escribir a invitación del Director de este medio de comunicación; quiero plasmar el deseo de que articulemos esfuerzos, dejemos de lado sesgos polarizadores; y aportemos de manera propositiva en la intención y necesidad urgente de reparación económica, social, ambiental y productiva de nuestros territorios; queramos o no el cambio que venimos aplazando se torna urgente de realizar en esta nueva realidad, que nos lleva a todos a preguntarnos ¿y ahora qué?

Son tiempos extraños, que hacen visibles los terribles y preocupantes problemas sociales de nuestro pueblo; desempleo, pobreza, desigualdad deben convertirse en enemigos comunes de todos los Léridenses, y es que si todos independientemente de nuestro cargo, de filiación política, tratamos desde pequeñas acciones de poner nuestro granito de arena para combatir estos problemas, de seguro veremos un cambio; acciones como apoyar emprendimientos locales, resaltar las bondades de nuestra tierra, y trazarnos objetivos claros e integrales de desarrollo independiente de nuestro sector, podrán llevarnos a poco a poco cambiar como personas, como familias, como sociedad y como gobiernos.

Debemos aprovechar todo lo que esté a nuestro alcance para ir hacia un desarrollo integral del municipio; convertir al sector privado en aliado estratégico, la presencia de FUNDAPANACA, de DICORP, de ASORRECIO, y de importantes empresarios Agroindustriales debe ocupar especial atención en la intención y necesidad de convertirlos en aliados y promotores de Desarrollo Integral,  colaboradores en la construcción de políticas públicas; es urgente incentivar y empoderar la ciudadanía, los jóvenes, los gremios; para que la cooperación y colaboración de la ciudadanía pueda traducirse en acciones de impacto local, y es que esto inicia por ejemplo con el hecho de que hablemos bien de nuestro pueblo, de que conozcamos y podamos dar recomendaciones para que lleguen turistas al municipio, de que el sentido de pertenencia aflore nuestro sentir; estas y muchas otras ideas que usted que está leyendo esto puede aportar, debemos organizarlas compilarlas, publicarlas y trabajar por materializarlas, vuelvo y repito independientemente del sector en el que estemos y de nuestra filiación política, con el único fin de aportar ideas en la construcción de Desarrollo; esto me recuerda una idea que plasme en mi trabajo de grado de especialización que lo denominé “Catedra Lérida” que se alimentó de charlas con amigos y que espero poco a poco y a través de estos escritos exponerla y retroalimentarla con sus comentarios.

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