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De la carta de navegación, a la realidad de la gestión y ejecución

Miguel Antonio Zorro Ospina
Miguel Antonio Zorro Ospina
3 meses ago
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Son evidentes los salvavidas que aportan los planes de desarrollo a
los mandatarios, más aun, en momentos de dificultades por la que están pasando junto a su gabinete, en ellos se evidencian los problemas de las localidades y transforman las necesidades en planes y proyectos, que durante la campaña electoral fueron plasmados en sus programas de gobierno, de acuerdo a una visión o prospectiva suya y de su equipo político, teniendo en cuenta las necesidades sentidas y en muchos casos transmitidas por las comunidades en los diferentes sectores económicos y sociales, evidenciando las necesidades y problemas que por muchos años han tenido y tienen dentro de su municipio, departamento o país.

La planeación que deben tener nuestros dirigentes, alcaldes, concejales,
gobernadores y diputados se deriva de la prospectiva y visión personal en relación a sus conciudadanos; la solución a las necesidades sentidas los ponen en el ojo del huracán, ya que de sus medidas, decisiones y ejecutorias depende en gran parte, su éxito o su fracaso durante su cuatrienio de gobierno, y serán ellos los que lleven el timón por medio de la carta de navegación del barco (plan de desarrollo), que en sus primeros 7 meses no ha sido nada fácil.

Los planes de desarrollo están concebidos desde su NATURALEZA
JURIDICA, enmarcados en el artículo 342 de la constitución política de Colombia quien determinó, que La correspondiente ley orgánica reglamentará todo lo relacionado con los procedimientos de elaboración, aprobación y ejecución de los planes de desarrollo y dispondrá los mecanismos apropiados para su armonización y para la sujeción a ellos de los presupuestos oficiales. Las leyes152 de 1994, establecen los mecanismos para la elaboración, aprobación, ejecución, seguimiento, evaluación y control a tener en cuenta, igualmente la ley 388 de 1997 y ley 614 de 2000; establecen los mecanismos que le permiten a los municipios promover el ordenamiento de su territorio; la integración, coordinación y armonización de las diferentes entidades competentes del orden municipal, departamental y nacional.

Dicha elaboración se da partiendo del documento base; su programa de
gobierno, como pilar fundamental de la democracia participativa que presentó el año anterior el actual alcalde como candidato a su pueblo y que es de obligatoriedad incluir sus propuestas en el actual plan de desarrollo; con la elaboración de este plan y la respectiva socialización con la comunidad y aprobación en primera instancia por el consejo territorial de planeación, es quizás la primer prueba de fuego del mandatario, ya que en el peor de los casos, el plan de desarrollo se hace desde un escritorio, por un contratistas (asesor) que en ocasiones ni conocen el municipio, sus necesidades, su gente y casi siempre el documento final resulta ser una vil copia de otro municipio con algunas similitudes que posteriormente se vuelven acuerdos municipales, más aun con este momento atípico, que genera una constante emisión de decretos y leyes que pretenden regular las acciones para dar frente al covid 19; en este caso y A través del decreto 683 del 21 de mayo de 2020, el Gobierno Nacional autorizó a alcaldes y gobernadores a realizar ajustes a los Planes de Desarrollo, dejando la
puerta abierta a fin de incluir las acciones necesarias para enfrentar la actual pandemia, los retos en educación y el desarrollo social.

Todos esos planes ambiciosos, los costos en términos presupuestales,
financieros del marco fiscal de mediano plazo y las metas que tienen sus planes, queda en manos de los concejos municipales y las asambleas departamentales, sus discusiones por parte de las comisiones respectivas, (comisión de estudio, comisión de plan, comisión de presupuesto) o por comisiones conjuntas hacen el primer escaneo al documento final y es en ese momento donde empieza la puja para su respectiva aprobación; los argumentos de la oposición en los debates, las defensas de los secretarios de despacho y asesores y la indiferencia de la comunidad son situaciones que actualmente se vive, pues a ninguno de ellos los afecta de manera directa, cada uno defiende sus interés y la indiferencia de la comunidad va ligada a poca credibilidad de los que hoy hacemos política frente a los resultados que en el pasado han tenido nuestros dirigentes. Pero queramos o no esta es la dinámica y realidad del plan de desarrollo, hoy por hoy lo bueno o malo que tienen en su contenido queda en manos de los honorables concejales,
que en su sabiduría y entendimiento tienen la obligación de aprobar o no, este acuerdo municipal.

El reto que nos pone la pandemia es grande, puesto que mitigar y controlar el COVID 19 no ha sido tarea fácil, podría uno pensar que los actuales alcaldes sembrarán las bases epidemiológicas durante sus dos primeros años para combatirlo, y no será una tarea nada fácil pues ya se visibilizan problemas graves como el desempleo, la inseguridad, baja calidad educativa y poco acceso a internet; siendo este último el principal reto. El cambio de chip frente al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones TIC´S, la virtualidad como herramienta académica y laboral, tendrán relevancia en las decisiones político administrativas, que deben estar enmarcadas en la reactivación de la economía, generar fuentes de empleo, fortalecimiento de las instituciones de salud, de los programas sociales, de la cultura, el deporte y mayor protección del medio ambiente para así pasar de la carta de navegación, a la gestión y ejecución de los
mandatarios durante la realización de su plan de desarrollo para el cuatrienio que fue elegido.

MIGUEL ANTONIO ZORRO OSPINA

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